LA VANGUARDIA, 31/08/2005

En cueros frente al bar José Luis
Sorpresa en el céntrico local por la presencia de un ciclista desnudo

E. F. - 00:00 horas - 31/08/2005
Su pedalear se vio truncado por la intervención de una patrulla de paisano del Cuerpo Nacional de Policía. Alguien había avisado a la policía. Un hombre se paseaba por la Diagonal completamente desnudo sobre una bicicleta. Los agentes no necesitaron demasiados datos para la identificación del sujeto. A diferencia de lo que suele ser habitual, esta vez en la reseña emitida por la emisora policial nada se decía acerca del color del pantalón o el tono de la camisa o camiseta. Lo distintivo era la plena desnudez. Los hechos se produjeron aproximadamente entre las 14.30 y las 15.00 horas del pasado viernes.

La terraza del restaurante bar José Luis estaba llena de clientes. Este céntrico establecimiento se encuentra en la esquina de las calle Tuset y la Diagonal. Los camareros iban y venían atendiendo los requerimientos de los comensales. Entonces, apareció la figura del ciclista en cueros. Había sido seguido de forma discreta desde hacía unos pocos metros por una patrulla de paisano. Todas las llamadas que se atienden en el 091 tienen que ser comprobadas.

La intervención policial y la desnudez del ciclista hicieron que la atención se centrara en ese episodio urbano tan poco habitual. El ciclonudista llevaba una pequeña bolsa o mochilita que pendía de su cuello y que por efecto de la longitud de su correa tapaba ocasionalmente su zona genital, según el recuerdo que sobre la secuencia tiene Berni, uno de los camareros del restaurante que fue testigo de los hechos.

El hombre que acababa de parar la policía resultó ser Jacint Ribas, presidente de la Asociación para la Defensa del Derecho a la Desnudez. En su bolsa llevaba, además de su documentación personal, toda una serie de papeles procedentes de estamentos oficiales que supuestamente avalaban que fuera en cueros. "Llevo hechos más de 700 kilómetros con mi bicicleta por el centro de la ciudad", asegura Ribas. Reconoce que es bastante habitual que la Policía, la Guardia Civil o la Guardia Urbana lo paren de vez en cuando, pero, asegura, no le pueden hacer nada. El documento que funciona en este caso como salvoconducto es un tríptico del Ayuntamiento de Barcelona que procede de la oficina municipal por la no discriminación en el que se señala que el nudismo "no está prohibido", según este devoto de la desnudez.

Los agentes y el ciclista estuvieron unos 30 minutos leyendo los papeles y dilucidando qué podía hacerse. En ningún momento se bajó de su bicicleta. Ese tiempo fue más que suficiente para que los clientes del bar y los peatones iniciaran una improvisada discusión en la que unos defendían a Ribas y otros no. Alguno llegó a gritar "guarro" dirigiéndose al desvestido deportista. "Hubo un par de personas que se alteraron un poco. Pero yo no hago caso a los que me insultan. Uno incluso quiso acercarse amí y yo le dije que hablara con la policía", relata Ribas.

Se como fuere, los agentes nada pudieron hacer. Los documentos daban la razón al que había decidido lucir su anatomía sobre dos ruedas.

Cuando algunos de los espectadores se dieron cuenta de que Ribas continuaría con su naturista paseo se encararon con los policías. No entendieron cómo podía ser que el llamativo conductor del ciclo se marchara sin más. Los agentes replicaron que la normativa es la que es y que la actuación de Ribas no entraba dentro del tipo legal de exhibicionismo que fija el Código Penal.

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